domingo, 6 de diciembre de 2009

Agonía suicida

Soy el hombre que camina ardiendo por paisajes sin luz que quema como combustible el amor que no puede expresar y que apenas entiende.
Soy la composición que queda inacabada cuando el pianista fulminado cae sobre las teclas dejando a esos dedos veloces sin activar nunca más el sonido depurado que se convierte en música.
Soy la horca que rompe el cuello de las palabras hasta que mueren, dejando tras de sí personas allegadas afectadas y sumidas en el más incómodo de los silencios.
Soy la vida que huye de la vitalidad, acogiendo al miedo como huésped, y como comensal soy invitado al festín de mis propios huesos.
Soy la guadaña que siega la alegría de los campos y la mano que esparce sal sobre la tierra para que la tristeza renazca en cada brote.
Tanto dolor me produce tus gritos de silencio, que destierro mis palabras del edén del pensamiento al mundo de necesidades descubiertas y frío existencial, donde cualquier letra acompañada de afecto emula lo real, convirtiendose así en la descripción virtual de la belleza elemental.

3 comentarios:

  1. ES TRISTE.PERO TAN PROFUNDO...

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  2. Está muy bien escrito...Todos tenemos mucho amor que guardamos en una urna de cemento, mucho que dar pero nos quedamos a la mitad por miedo, palabras mudas que se entierran, nos sentimos individuos solitarios y muertos incapaces de seguir tropezando, mentes tristes, con gente melancólica a nuestro lado. Pero todos estos sentimientos son inventados, los creamos nosotros mismos.
    La realidad es subjetiva.

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  3. Todos guardamos en una urna un amor tan inmenso que es dificil aceptar que existe, somos mentes en construcción infinita que tantas veces nos damos por vencidos...Somos mundos atados a un silabario ahogado que despertamos una curiosidad sin sentido, somos muerte sin saber lo que significa, somos melancolicos repartidos en aquello que llaman mundo. ¿Somos?
    ¿Sabes qué?
    Que el término real lo hemos inventado las mentes humanas para no aceptar el miedo a una realidad insignificante absurda que carece de sentido.
    La realidad es subjetiva.

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