El sol asoma su rostro por el horizonte, lejos queda el semblente de la noche que apesumbrado rinde tributo al nuevo día. La luz tiñe de amarillo el cielo, formando un tapiz de alegría incomparable, suavizada por el blanco eterno de la luminosidad del día, mis pensamientos son apenas rasgos quebrados sobre la memoria. La vida crece con el sonido de un violín estremecido, crece con los momentos vívidos que atesoro en mi recuerdo. Adoro la luz del nuevo amanecer como adoro cada rasgo de tu rostro dulce. No he podido dormir en tu pecho desnudo, pero me conformo con haber descansado en tus formas sinuosas. Me duele verte arrojándote al póker de la vida, incapaz de que caigas en mi trampa, incapaz de verte morir a mi lado...
domingo, 26 de julio de 2009
miércoles, 22 de julio de 2009
Poesías
Su rastro me llega en ráfagas de perfume
la siento perdida en lo profundo del bosque
recuerdo entre lágrimas señales de luces
lejana en la distancia, parece acercarse.
Cada paso que dá acelera mis latidos
satura mis venas de sustancias extrañas
que perturban mi mente con su efecto letal
que me hace temblar, abrir la boca y gritar.
Ahora que está cerca oigo su respiracion
ahora que esta sobre mí la escucho vibrar,
ahora que acerca sus labios a mi oreja
pronuncia entre sollozos: no quiero amarte más
la siento perdida en lo profundo del bosque
recuerdo entre lágrimas señales de luces
lejana en la distancia, parece acercarse.
Cada paso que dá acelera mis latidos
satura mis venas de sustancias extrañas
que perturban mi mente con su efecto letal
que me hace temblar, abrir la boca y gritar.
Ahora que está cerca oigo su respiracion
ahora que esta sobre mí la escucho vibrar,
ahora que acerca sus labios a mi oreja
pronuncia entre sollozos: no quiero amarte más
domingo, 12 de julio de 2009
"Club"
Dean Aparcó el coche delante de la casa de Flemoo, conservando la esperanza de que se encontrase allí y de paso, que en pago por favores en el pasado pudiese curar la herida que había causado a Sona. Irritado por la mancha de sangre que había dejado Sona en el asiento trasero cerró las puertas con la llave y cruzó através del estrecho camino que separaba la acera de la entrada principal de la casa, aplastando sin querer un par de bichos nocuturnos. Llamó al timbre un par de veces, consiguiendo como única respuesta el silencio, decidió llamar una tercera motivado por la desesperación.
En la parte trasera de la casa había un jardín iluminado tenuemente por las luces de la estancia del piso superior, en la que ajenos a los continuas llamadas que estaba Dean haciendo, Flemoo estaba divirtiendosé con una prostituta. Un fuerte golpe reventó la cerradura de la entrada, Dean recogió a Sona del suelo en el que yacía malerida y la metió dentro de la casa, en búsqueda de material con el que sanar la herida. La tumbó en el sofá y empezó a revolver la casa en busca de vendas, desde luego dejar la casa patas arriba no era la mejor manera de encontrar lo que buscaba, pero en esos momentos estaba bastante nervioso.
Flemoo había terminado, y la prosituta bajaba las escaleras y observó ipasible la escena de salón, al fin y al cabo a ella poco le importaba, tenía que continuar trabajando y no podía perder el tiempo con problemas ajenos. Acto seguido bajó Flemoo al piso de abajo y fué incapaz de hacer valer su autoridad, se limitó a regañadientes a obedecer las instrucciones que Dean le iba marcando, pues había perdido bastante tiempo ya, y tenía que volver a la central para continuar trabajando.
Tras haber curado la herida, Flemoo dejó a Sona durmiendo en el sofá del salón pensando en que si no hubiese tenido el encuentro con la prostituta probablemente se aprovecharía de la mujer que ahora se encontraba en el sofá de su casa.
Sona abrió los ojos, no podía creer que estuviese sola, sentía el dolor de la herida el cual había disminuido notablemente en las últimas horas abrió una de las ventanas del lateral de la casa, y cuidando que no rozase la herida salío de la vivienda. Nunca pensó que las cosas fueran tan fáciles, tampoco pensó que le fuesen a disparar, y tampoco pensó que había gente que en estos instantes la estaban buscando.
jueves, 2 de julio de 2009
Tres cerditos
Érase una vez tres cerditos rollizos y rosas, sobrealimentados, que se vieron en la situación de salir de la pocilga familiar. Cada uno tenía sus motivos, mientras que el mayor tenía muchas ganas de seguir creciendo y vivir independiente, los otros dos tuvieron que ser obligados por los padres, puesto que ya no eran lechones y su tamaño excedía las dimensiones de la pequeña cochiquera.
Decidieron construirse cada uno una casa, fabricada de lo que cada uno entendía como mejores materiales. El pequeño la construyó con sus propias fantasías y creencias infundadas. No tardó mucho, pues no hacía falta que tuviese coherencia y no tenía que estar comprobando que concordase con la realidad. El mediano decidió construirla de los mitos que todo el mundo aceptaba como verdaderos. Lo único que tenía que hacer era recordar que pensaba la mayoría de la gente sobre este o aquel tema. Llevaba un poco más de tiempo, pero creía que si todo el mundo lo aceptaba como verdadero, por algo sería. Tan pronto como terminaron fueron a ver a su hermano, orgullosos y sorprendidos por la facilidad de la vida fuera.
El cerdito mayor más experimentado y humilde que los otros dos, decidió construir su casa solamente con los mejores materiales: las evidencias y el conocimiento científico. El trabajo no tenía nada que ver con el que habían llevado a cabo sus dos hermanos, el tenía que aprender, constrastar y observar el mundo desde varios puntos de vista. Al principio le pareció muy duro y estuvo a punto de desistir, pero ya conocía que los materiales más baratos a la larga se rompían y había que volver a rehacer lo perdido.
Cuando llegaron a la casa del cerdito mayor, se sorprendieron al ver que el hermano seguía trabajando, y que seguiría trabajando para terminar su casa hasta bien entrada la noche, cuando ellos habían echo sus casas en un tiempo muy corto. El pequeño no entendía nada, pues no creía necesario estar contrastando las cosas y pensaba que siempre tenía la razón, solo podía sentir lástima por su su hermano mayor mientras tocaba la flauta y se divertía.
El mediano estaba convencido de que la casa de su hermano se vendría abajo, pues no se parecía en nada a lo que la mayoría de la gente pensaba, estaba llena de conceptos abstractos y negaba la mayoría de las convenciones sociales. Solo podía sentír desprecio por su hermano al que llamaba raro mientras tocaba su violín tal y como le habían enseñado.
Entrada la noche el cerdito mayor se puso a tocar el piano para celebrar que había terminado su casa con la profunda convicción de que nunca se le caería encima.
Al día siguiente la Realidad vestida de lobo se presentó en la casa del cerdito pequeño, destruyéndola por completo,dejándola reducida a polvo. El cerdito asustado huyó a la casa de su hermano mediano, el cual le estuvo tratando de convencer de que su casa no se caería pues la gente siempre tiene razón. Pero la realidad se presentó donde los dos cerditos se refugiaban, destruyendo la casa y dejando solamente una de las cuatro paredes. Los cerditos desconcertados fueron a la casa del cerdo mayor, pero en el fondo no albergaban ninguna esperanza, pues si la Realidad había conseguido destruir sus casas, también sería capaz de destruir la de su hermano.
La Realidad se presentó donde se refugiaban los puercos, y violentamente arrancó las tejas del tejado dejando intacta el resto de la estructura. El cerdito mayor tenía en cuenta que podría pasar esto, pues las tejas eran hipótesis y era probable que estas no fuesen verdaderas. Una vez que la Realidad desapareció, el cerdito mayor les explicó que sus métodos de construcción no eran válidos y que cada vez que viniese la realidad les destruiría la casa.
Irreflexivos las volvieron a construir utilizando excatamente los mismos materiales, pensando que el hermano mayor había tenido mucha suerte.
Y cuentan que cada día la Realidad les visita destruyendo sus casas, las cuales nunca crecen en tamaño y belleza, mientras que la de su hermano es ya una mansión que parece no dejar de contar con nuevas salas cada día.
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