domingo, 14 de junio de 2009

El sueño de una noche de verano

La belleza se mostraba desnuda, mientras estrellaba una y otra vez el pincel en la tabla de madera, sosegado por las sonidos de la dulce música que llegaba hasta mis oídos. Un fuerte olor a ozono, indicaba que una tormenta de verano, estaba por descargarse sobre Madrid, de vez en cuando, los rayos que descendían de las nubes iluminaban la cálida noche por un instante, el cual bastaba para sobrecoger a la primitiva parte inconsciente que toda persona posee.

Tras dos horas de aprendizaje y experimentación, terminé el cuadro. Y me acordé de tí, que seguramente estabas durmiendo y extrañabas tu cama, soñando que cerca del mar en un día borroso y apagado, contemplabas los acantilados, que iluminados con extrañas luces bajaban hasta hundirse en el fondo del mar. Contemplabas la vida, te contemplabas a tí misma, y podrías decir que te sobran ganas de vivir, que te mueres de amor y que piensas seguir hacia delante.

Notas que algo te acaricia el gemelo, durante un instante temes, hasta que reconoces la manera de saludar de tu gato, que pasa entre tus piernas para situarse delante de tí y mirarte, pidiendote por favor que le cojas entre tus brazos. Con el suave ronroneo cierras los ojos y te fundes con la negra espesura, sabiendo que normalmente, después de un sueño viene otro...


Este post va dedicado a tí, eres digna de mi admiración y te deseo que todo vaya bien.




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