jueves, 2 de julio de 2009

Tres cerditos


Érase una vez tres cerditos rollizos y rosas, sobrealimentados, que se vieron en la situación de salir de la pocilga familiar. Cada uno tenía sus motivos, mientras que el mayor tenía muchas ganas de seguir creciendo y vivir independiente, los otros dos tuvieron que ser obligados por los padres, puesto que ya no eran lechones y su tamaño excedía las dimensiones de la pequeña cochiquera.

Decidieron construirse cada uno una casa, fabricada de lo que cada uno entendía como mejores materiales. El pequeño la construyó con sus propias fantasías y creencias infundadas. No tardó mucho, pues no hacía falta que tuviese coherencia y no tenía que estar comprobando que concordase con la realidad. El mediano decidió construirla de los mitos que todo el mundo aceptaba como verdaderos. Lo único que tenía que hacer era recordar que pensaba la mayoría de la gente sobre este o aquel tema. Llevaba un poco más de tiempo, pero creía que si todo el mundo lo aceptaba como verdadero, por algo sería. Tan pronto como terminaron fueron a ver a su hermano, orgullosos y sorprendidos por la facilidad de la vida fuera.

El cerdito mayor más experimentado y humilde que los otros dos, decidió construir su casa solamente con los mejores materiales: las evidencias y el conocimiento científico. El trabajo no tenía nada que ver con el que habían llevado a cabo sus dos hermanos, el tenía que aprender, constrastar y observar el mundo desde varios puntos de vista. Al principio le pareció muy duro y estuvo a punto de desistir, pero ya conocía que los materiales más baratos a la larga se rompían y había que volver a rehacer lo perdido.

Cuando llegaron a la casa del cerdito mayor, se sorprendieron al ver que el hermano seguía trabajando, y que seguiría trabajando para terminar su casa hasta bien entrada la noche, cuando ellos habían echo sus casas en un tiempo muy corto. El pequeño no entendía nada, pues no creía necesario estar contrastando las cosas y pensaba que siempre tenía la razón, solo podía sentir lástima por su su hermano mayor mientras tocaba la flauta y se divertía.

El mediano estaba convencido de que la casa de su hermano se vendría abajo, pues no se parecía en nada a lo que la mayoría de la gente pensaba, estaba llena de conceptos abstractos y negaba la mayoría de las convenciones sociales. Solo podía sentír desprecio por su hermano al que llamaba raro mientras tocaba su violín tal y como le habían enseñado.

Entrada la noche el cerdito mayor se puso a tocar el piano para celebrar que había terminado su casa con la profunda convicción de que nunca se le caería encima.

Al día siguiente la Realidad vestida de lobo se presentó en la casa del cerdito pequeño, destruyéndola por completo,dejándola reducida a polvo. El cerdito asustado huyó a la casa de su hermano mediano, el cual le estuvo tratando de convencer de que su casa no se caería pues la gente siempre tiene razón. Pero la realidad se presentó donde los dos cerditos se refugiaban, destruyendo la casa y dejando solamente una de las cuatro paredes. Los cerditos desconcertados fueron a la casa del cerdo mayor, pero en el fondo no albergaban ninguna esperanza, pues si la Realidad había conseguido destruir sus casas, también sería capaz de destruir la de su hermano.

La Realidad se presentó donde se refugiaban los puercos, y violentamente arrancó las tejas del tejado dejando intacta el resto de la estructura. El cerdito mayor tenía en cuenta que podría pasar esto, pues las tejas eran hipótesis y era probable que estas no fuesen verdaderas. Una vez que la Realidad desapareció, el cerdito mayor les explicó que sus métodos de construcción no eran válidos y que cada vez que viniese la realidad les destruiría la casa.

Irreflexivos las volvieron a construir utilizando excatamente los mismos materiales, pensando que el hermano mayor había tenido mucha suerte.

Y cuentan que cada día la Realidad les visita destruyendo sus casas, las cuales nunca crecen en tamaño y belleza, mientras que la de su hermano es ya una mansión que parece no dejar de contar con nuevas salas cada día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario