miércoles, 30 de septiembre de 2009

Musa de otoño

Te quedaste muda como otras musas lo hicieron antes, tus labios encadenados no volveran a separarse. Abrázame con tus palabras una vez más, hazme despertar de este lecho de cansancio, dime que será este el último paso del camino, y que el camino termina inevitablemente contigo. Contigo los colores del mundo se convierten en música y aunque el tedio tome mi palabra, empiezo a ver la claridad en cada rincón oscuro de este otoño, como una explosión de gracia que lo llena todo de luz cristalina y pura, hasta el sufrimiento lacerante se torna en un ejercicio de belleza elemental. Los arboles de ciudad desnudos ante el frío y la lluvia, perderán sus hojas y cubrirán el cemento de muerte vegetal que crepita al pasar, pero yo aunque desnudo como el niño que irrumpe en la vida, no pasaré ni frío ni muerte, ni vere como mis hojas se desmenuzan con pisadas de extraños, siempre que conmigo permanezcas.

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