jueves, 15 de octubre de 2009

Todo es una ilusión

El telón se cierra y la función termina, detrás del escenario empieza la vida. Desfilan nerviosas las bailarinas, si hay un momento para de la obra reflexionar éste es ahora, el director decide hablar sobre la actuación, el elenco espera impaciente su decisión. La obra ha sido un completo fracaso, se decidirá que hacer con la representación, pues ni actores ni actrices seguían las directrices marcadas en los ensayos, todo parecía una burla grotesca del arte de expresar através de la actividad lo que la mente diligente procesa de la realidad.
Actores que no conocen bien su papel y actrices sobreactuadas que apenas expresan nada. No estamos dispuestos a aceptar que en nuestra vida social interpretamos a un personaje, sea cual sea nuestro bagaje o condición personal, en el teatro de la existencia nos creemos identificar con la sátira demencial que hacemos de nuestra persona, sin darnos cuenta que es fundamental taladrar un pozo que llegue a lo mas hondo de nosotros y poder sacar de él el agua pura con el que calmar nuestra sed de ser.
Todos los días frente al espejo maquillarse, peinarse el cabello y disfrazarse, no sea que de la ficción vayan a despedirte, y pases a engrosar la gruesa fila de gente que impaciente espera un casting, una prueba que nunca van a pasar porque desprecian el vínculo de quien ayuda por necesidad y no ayudan a los que el abismo engulle.



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