Como el río que retorna a su cauce tras la ríada volverá la pródiga alegría del que extraña su hogar y sentarse junto al fuego para ver las llamas danzar. Volverás a mirar con crudeza en los ojos, el mundo de tonos pastel que acostumbrabas a ver, extraerás de cada experiencia su jugo, gritarás con voz grave y poderosa que no existen barreras lo suficientemente duraderas como para que impidan detener la invasión constante de los cientos de miles de instantes absolutamente importantes que te quedan por vivir. Pisarás la cabeza de serpiente de aquellos que intenten inyectar veneno en tu mente, quebrar tus alas para que no vueles alto y reptes por el suelo. Serás el ojo del huracán que gira a toda velocidad y verás la realidad con la capacidad suficiente del que esta presente cuando los cuervos nacen y el fénix muere, cuando el amor crece y el odio agoniza en su propia ceniza, serás por un momento la vida concentrada en un solo punto, un inmenso estallido que origina un universo único cuya belleza llega, antento o atenta, sin estar alerta, sin darse apenas cuenta cuando el corazón está preparado, cuando de latir deja en medio del pecho y a latir comienza en cada cosa que empiezas, en cada sueño que proyectas. Desearás lo bueno y lo malo de la vida, las cuesta abajo y también las que cuesta subir hacia arriba, el sentido de todo se manifestará en cada cosa veas: será el reflejo de lo que amas y también de lo que te desespera.
Magnífico trabajo y buen uso de la prosa! Pero, ¿podría preguntar el por qué del título? Me sigue intrigando, y no sé que tan alejadas de la realidad estén mis especulaciones
ResponderEliminarTodo regresa, incluidos los augurios que lanzaste, que desde un origen incierto en el centro de un Nautilus recorrieron las líneas curvas de la concha que describen, hasta viajar al momento sublime en el que los recibiste y creciste.
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